“Estudiar Educación fue el eje transversal para tomar las mejores decisiones en mi vida”.

Argentina Morúa Rodríguez una mujer que no dejó de luchar por sus sueños aun cuando estos requerían aventurarse a salir de su país.

Nació en Cartagena, Colombia. Al culminar con la secundaria en UNAC, llamada entonces ICOLVEN, toma la decisión de continuar con sus estudios universitarios en una institución adventista. A pesar de que existían varias opciones, al ser hija de un padre “tico”, envía la solicitud de ingreso al Centro Adventista de Educación Superior, conocido como CADES, hoy UNADECA, con la fe de recibir la carta de aceptación lo más pronto posible.

Al finalizar el año de 1977, mientras colportaba en Pasto, Colombia, recibió una llamada de sus padres informándole que la carta de aceptación había llegado y que podía iniciar con sus estudios para el próximo año.

Con mucha emoción llega a Costa Rica en febrero de 1978, para iniciar en la carrera de Educación. Aprovechando que su familia paterna estaba en Costa Rica, ingresa como una estudiante externa para vivir con sus tíos.

Su experiencia como estudiante fue fructífera, y los recuerdos que lleva en su corazón son inolvidables, porque aunque no vivió en el internado como la mayoría de sus compañeros, todas sus actividades las realizaba dentro de la institución.

Argentina recuerda con mucho agrado a su generación, ella comenta:

“Amigos como Gabriela Badilla, Elena Mora, Mery González, Diana Vargas, Roma Carvallo, Oscar Camacho, Ivanhoe Sánchez, Leticia Fernández, Faye Patterson, Gisela Molina, y muchos nombres que podría seguir mencionando, nombres que nunca olvido porque los llevo en mi corazón al compartir con ellos experiencias únicas”.

“Recuerdo nuestra graduación, en ese momento no existía el templo, y muchas otras anécdotas que viví y que no las cambiaría”.

“Mis profesores Ina Pryce, Mirtle Penniecook, Moisés Carguill, Carranza, y muchos más con los cuales estoy muy agradecida. La educación era muy práctica y no solo teórica”.

También trabajaba en la fábrica de alimentos, en la proveeduría de útiles escolares y como asistente de la profesora Carlota Brown, de matemáticas; así también, “… participé en la institución en el plan de colportaje”.

Al finalizar sus 4 años de estudio, Argentina regresó a Venezuela, pero nunca dejó de crecer como profesional. La carrera de educación fue el eje transversal para tomar las mejores decisiones en su vida, porque no ha dejado de estudiar. Recientemente terminó un Doctorado en Urbanismo en la Universidad Central de Venezuela.

Argentina dice, “Si tuviera que volver a escoger volvería a estudiar en UNADECA”.

“Me lleno de emoción al ver que UNADECA no se ha quedado atrás, mi Alma Máter ha crecido en infraestructura y en la oferta académica, fortalecida también la calidad humana de su personal… siento una gran pasión por la oportunidad de retribuir a mi Universidad lo que recibí de ella. Los años han pasado y ahora más que nunca valoro todo lo que viví y aprendí aquí”.