DIOS DIRIGE NUESTRAS VIDAS POR EL MEJOR CAMINO
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
“Pero ahora, por favor no se aflijan más ni se reprochen el haberme vendido, pues en realidad fue Dios quien me mandó delante de ustedes para salvar vidas” (Ver. 5).
COMENTARIO HISTÓRICO - CAPÍTULO 45 DE GÉNESIS
Ante el mensaje elocuente de Judá, José puso fin a la dolorosa prueba y ordenó que todos salieran para poder quedarse solo con sus hermanos y con llanto les declaró: “Yo soy José. ¿Vive todavía mi padre?” “Sus hermanos permanecieron inmóviles, mudos de temor y asombro. ¡El gobernador de Egipto era su hermano José, a quien por envidia habían querido asesinar y a quien por fin habían vendido como esclavos! Todos los tormentos que le habían hecho sufrir pasaron ante ellos. Recordaron cómo habían menospreciado sus sueños, y cómo habían luchado por evitar que se cumplieran. Sin embargo, habían participado en el cumplimiento de esos sueños; y ahora estaban por completo en su poder, y sin duda alguna, él se vengaría del daño que había sufrido” (Patriarcas y Profetas, p. 270). Pero José los tranquilizó diciendo: “Dios quien me mandó delante de ustedes para salvar vidas.”
La historia de la vida de José nos enseña:
1. DIOS PERMITE QUE ALGUNAS COSAS NOS SUCEDAN PORQUE ES PARA NUESTRO BIEN. José reconoció que a pesar de las extremas pruebas que atravesó, Dios estuvo dirigiendo cada episodio de su vida “Porque a los que Dios ama, todo le sucede para bien”.
2. PREDISPOSICIÓN A PERDONAR. A José se le engrandece como modelo a imitar por la actitud de perdonar a sus hermanos.
CITA SELECTA - PATRIARCAS Y PROFETAS, PÁG. 208
“Al oír el noble ofrecimiento de Judá, ordenó que todos excepto estos hombres se retiraran; entonces, llorando en alta voz, exclamó: “Yo soy José: ¿Vive aún mi padre?”. Sus hermanos permanecieron inmóviles, mudos de temor y asombro. ¡El gobernador de Egipto era su hermano José, a quien por envidia habían querido asesinar, y a quien por fin habían vendido como esclavo! Todos los tormentos que le habían hecho sufrir pasaron ante ellos. Recordaron cómo habían menospreciado sus sueños, y cómo habían luchado por evitar que se cumplieran. Sin embargo, habían participado en el cumplimiento de esos sueños; y ahora estaban por completo a merced de él… Viendo su confusión, les dijo amablemente: “Acercaos ahora a mí”, y cuando se acercaron, él prosiguió: “Yo soy José vuestro hermano el que vendisteis a los egipcios. Ahora pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para salvar vidas me envió Dios delante de vosotros”.
ORACIÓN
PADRE DE AMOR Y MISERICORDIA, TE ADORAMOS Y EXALTAMOS TU NOMBRE PORQUE DIRIGES NUESTRAS VIDAS POR LAS SENDAS QUE NOS LLEVARÁN AL ÉXITO. TE SUPLICAMOS QUE PUEDAS CREAR EN NUESTRO SER LA PREDISPOSICIÓN DE PERDONAR A TODOS LOS QUE NOS HAN HECHO O HACEN DAÑO. POR JESÚS, AMÉN.