DESAFÍO: DESTERRAR TODA RAÍZ DE DISCRIMINACIÓN HACIA NUESTRO PRÓJIMO

LEAMOS HOY 9 DE JULIO JUAN 4.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Pero el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna.”

JUAN 4:14

COMENTARIO HISTÓRICO DE JUAN 4.-

El diálogo de Jesús con la mujer samaritana, se narra solo en el Evangelio de Juan, porque ninguno de los otros evangelistas lo mencionan. Cuando Juan menciona la frase que “a Jesús le era necesario pasar por Samaria”, no se estaba refiriendo a la ruta obligatoria que debía tomar para llegar a Jerusalén, ya que pudo viajar por la parte oriental del Jordán para llegar a Jerusalén y así no entrar a territorio gentil. Sin embargo, Jesús eligió esa ruta, porque había una razón salvífica: la salvación de una mujer, junto con todo su pueblo. Este relato nos enseña a desterrar todo rasgo de discriminación racial, religioso o social, con el fin de predicar el reino de Dios a toda nación, tribu, lengua y pueblo. Revivamos el encuentro de Jesús con la mujer samaritana:

CITA SELECTA.-

“Su sed era intensificada por la evocación del agua fresca que estaba tan cerca, aunque inaccesible para él; porque no tenía cuerda ni cántaro, y el pozo era hondo. Compartía la suerte de la humanidad, y aguardaba que alguien viniese para sacar agua. Se acercó entonces una mujer de Samaria, y sin prestar atención a su presencia, llenó su cántaro de agua. Cuando estaba por irse, Jesús le pidió que le diese de beber. Ningún oriental negaría un favor tal. En el Oriente se llama al agua “el don de Dios.” El ofrecer de beber al viajero sediento era considerado un deber tan sagrado que los árabes del desierto se tomaban molestias especiales para cumplirlo. El odio que reinaba entre los judíos y los samaritanos impidió a la mujer ofrecer un favor a Jesús; pero el Salvador estaba tratando de hallar la llave de su corazón, y con el tacto nacido del amor divino, él no ofreció un favor, sino que lo pidió. El Rey del cielo se presentó a esta paria de la sociedad, pidiendo un servicio de sus manos. El que había hecho el océano, el que rige las aguas del abismo, el que abrió los manantiales y los canales de la tierra, descansó de sus fatigas junto al pozo de Jacob y dependió de la bondad de una persona extraña para una cosa tan insignificante como un sorbo de agua.”

(DTG 155).

ORACIÓN:

PADRE NUESTRO. TE PEDIMOS PERDÓN PORQUE NUESTROS PREJUICIOS HAN IMPEDIDO QUE NOS ACERQUEMOS A LOS BORRACHOS, PROSTITUTAS, DROGADICTOS O LADRONES, PARA HABLARLES DE UN SALVADOR. TE PEDIMOS SER INSTRUMENTOS DE SALVACIÓN. POR JESÚS, AMÉN.

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