LEAMOS HOY 30 DE AGOSTO ROMANOS 7
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.”
ROMANOS 7:24,25
COMENTARIO HISTÓRICO DE ROMANOS 7.
En la primera sección del capítulo, Pablo demuestra que la ley es incapaz de justificar al pecador, porque la función principal de la ley es mostrarnos el pecado. En la segunda sección, Pablo relata la lucha real que el cristiano tiene contra la naturaleza antigua y sus deseos pecaminosos. Los eruditos discuten si la descripción de esta lucha espiritual que describe Pablo fue antes de conocer a Cristo, o si es la lucha diaria de todo cristiano. El apóstol hace lo que no desea hacer, y lo que no quiere hacer, eso hace. Ante el grito angustioso “¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?”, su única respuesta es: “Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.”
¿QUIÉN ME LIBRARÁ DE ESTE CUERPO DE MUERTE? La obediencia a la ley, las buenas obras, y las penitencias, no nos salvan. GRACIAS DOY A DIOS, POR JESUCRISTO SEÑOR NUESTRO. La única solución para liberarnos del pecado está en aceptar a Cristo como nuestro Salvador personal. Él tiene poder para liberarnos del pecado.
CITA SELECTA.
“Son muchos los que comprenden su impotencia y anhelan esa vida espiritual que los pondría en armonía con Dios; luchan en vano para obtenerla. En su desesperación claman: “¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará del pecado del cuerpo de esta muerte?” Alcen la mirada estas almas que luchan presa de la desesperación. El Salvador se inclina hacia el alma adquirida por su sangre, diciendo con inefable ternura y compasión: “¿Quieres ser sano?” Él os invita a levantaros llenos de salud y paz. No esperéis hasta sentir que sois sanos. Creed en su palabra, y se cumplirá. Poned vuestra voluntad de parte de Cristo. Quered servirle, y al obrar de acuerdo con su palabra, recibiréis fuerza. Cualquiera sea la mala práctica, la pasión dominante que haya llegado a esclavizar vuestra alma y cuerpo por haber cedido largo tiempo a ella, Cristo puede y anhela libraros. El impartirá vida al alma de los que “estabais muertos en vuestros delitos.”
(DTG 172).
ORACIÓN:
AMANTE PADRE Y DIOS NUESTRO. TE PEDIMOS PERDÓN PORQUE POR NUESTROS PROPIOS ESFUERZOS HEMOS QUERIDO LIBERARNOS DEL PECADO. ACEPTAMOS LOS MÉRITOS SALVÍFICOS DE CRISTO EN LA CRUZ, PARA LIBERARNOS DEL PECADO, PARA DARNOS VIDA ETERNA. POR JESÚS, AMÉN.