DESAFÍO: NO PRACTICAR LOS TRES PECADOS QUE DIOS REPROCHA

LEAMOS HOY 29 DE DICIEMBRE EZEQUIEL 7

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR

¡Ya llegó el día! ¡Ya está aquí! ¡Tu suerte está echada! Florece la injusticia, germina el orgullo, y la violencia produce frutos de maldad. Nada quedará de ustedes ni de su multitud; nada de su riqueza ni de su opulencia.,”

ezequiel 7:10-11

COMENTARIO HISTÓRICO DE EZEQUIEL 7

Ante la inminente destrucción de Judá, Ezequiel expresa con oraciones cortas, omitiendo incluso algunos verbos, su profunda preocupación por el futuro de Jerusalén y sus habitantes. El sentido de urgencia en esta profecía es agudo. La calamidad que se había pronosticada para Israel, está por suceder. Ya no hay tiempo alguno para cambiar de pensamiento. La guerra es inminente; Jerusalén será sitiada y su tierra desolada. El profeta ratifica que la causa de este terrible castigo, es por causa de la pecaminosidad de los habitantes de Jerusalén.

Tres pecados fueron lo que llevaron a la destrucción de los habitantes de Jerusalén, por lo tanto, siendo que fueron amonestados para abandonar dichos pecados, nosotros debemos examinar nuestras vidas y nuestra conducta para conocer si estamos practicado estos tres pecados:

1) INJUSTICIA.- Dios desaprueba la actitud del ser humano, cuando se beneficia de ciertos privilegios y niega los mismos a las demás personas. El aplicar la “ley del embudo”: ancho y abundante para los familiares y amigos, y angosto e injusto para los que no pertenecen a “nuestro grupo”;

2) ORGULLO.- El orgullo se define “como el exceso de estimación hacia uno mismo y hacia los propios méritos por los cuales la persona se cree superior a los demás.” El pecado de orgullo, obstaculiza la gracia salvadora;

3) VIOLENCIA.- Oremos para que la violencia sea erradicada en todas sus formas: violencia familiar, violencia laboral, violencia en las ciudades.

CITA SELECTA.-

“Los mensajeros de Dios en las grandes ciudades no deben desalentarse por la impiedad, la injusticia y la depravación que son llamados a arrostrar mientras tratan de proclamar las gratas nuevas de salvación. El Señor quisiera alentar a todos los que así trabajan con el mismo mensaje que dio al apóstol Pablo en la impía ciudad de Corinto: “No temas, sino habla, y no calles: porque yo estoy contigo, y ninguno te podrá hacer mal; porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.” Hechos 18:9, 10.

(PR 207).

ORACIÓN

PADRE. ACEPTAMOS QUE NUESTRA PECAMINOSIDAD NOS ESTÁ LLEVANDO A NUESTRA DESTRUCCIÓN. TE PEDIMOS QUE ERRADIQUES DE NUESTRO SER TODA INJUSTICIA, ORGULLO, Y CUALQUIER CLASE DE VIOLENCIA. POR JESÚS, AMÉN.

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