DESAFÍO: TENER FE EN EL PODER DE DIOS COMO LO TUVO

LEAMOS HOY 6 DE MAYO MATEO 8.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará.”

MATEO 8:7-8

COMENTARIO HISTÓRICO DE MATEO 8.-

El capítulo ocho de Mateo, describe a Jesús como creador, autor y regenerador de la vida: Toca y sana a un leproso, para demostrar su amor por aquellos que eran marginados y despreciados; Sana al siervo de un gentil, que tenía más fe que los propios seguidores de Cristo. Sana a la suegra de Pedro, quien, al ser sanada, comenzó a servir al Maestro. Además, se muestra el poder de Jesús no solo sobre los seres humanos, sino sobre la naturaleza: calma la tempestad que se había levantado en el mar de Galilea.

En este capítulo se narran varios milagros que Cristo realizó en beneficio de la humanidad, por lo tanto: DEBEMOS CONFIAR EN EL DIOS DE LOS MILAGROS.- Nada en este mundo es imposible para Dios. Apropiémonos de estas maravillosas promesas: 1) “La mano de Dios no se ha acortado”; 2) “Yo te sostengo y te digo: No temas”; 3) “Este pobre clamó, y Dios lo libró de todas sus angustias”; 4) “Valemos mucho más que las aves del cielo”; 5) “Clama a mí y yo te responderé, y te haré conocer cosas ocultas que no conoces.”

CITA SELECTA.-

“Jesús se puso inmediatamente en camino hacia la casa del oficial; pero, asediado por la multitud, avanzaba lentamente. Las nuevas de su llegada le precedieron, y el centurión, desconfiando de sí mismo, le envió este mensaje: “Señor, no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado.” Pero el Salvador siguió andando, y el centurión, atreviéndose por fin a acercársele, completó su mensaje diciendo: “Ni aun me tuve por digno de venir a ti; mas di la palabra, y mi siervo será sano. Porque también yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de mí soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.” Como represento el poder de Roma y mis soldados reconocen mi autoridad como suprema, así tú representas el poder del Dios infinito y todas las cosas creadas obedecen tu palabra. Puedes ordenar a la enfermedad que se aleje, y te obedecerá. Puedes llamar a tus mensajeros celestiales, y ellos impartirán virtud sanadora. Pronuncia tan sólo la palabra, y mi siervo sanará.”

DTG 282.

ORACIÓN:

PADRE NUESTRO. RECONOCEMOS QUE NUESTRA FE ES INSIPIENTE Y LIMITADA, POR ESO NO CONFIAMOS EN TUS PROMESAS. ANHELAMOS TENER LA FE QUE TUVO EL CENTURIÓN ROMANO. POR ESO TE DECIMOS: “DI UNA SOLA PALABRA, Y LOS MILAGROS OBRARÁN EN NUESTRO FAVOR. POR JESÚS, AMÉN.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio