DESAFÍO: COMPRENDER LAS PALABRAS DE PROMESAS DE CRISTO AL LADRÓN EN LA CRUZ

LEAMOS HOY 4 DE JULIO LUCAS 23.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso.” (Vers. 42, 43).

LUCAS 23:42,43

COMENTARIO HISTÓRICO DE LUCAS 23.-

En la primera sección se narra el encuentro de Jesús con Pilato y luego con Herodes. Lucas registra dos frases que Jesús pronuncio en el calvario, y que tienen relevancia para nuestros días : 1) Tan pronto Cristo fue clavado en la cruz, oró por los que lo crucificaban, ya que la misión por la que vino a esta tierra fue rescatarnos y otorgarnos el perdón de pecados; 2) Jesús fue crucificado entre dos ladrones, un malhechor se endureció hasta su muerte, el otro se ablandó al final de su vida, fue sacado como tizón de la hoguera y se le prometió la vida eterna.

Para interpretar la frase que Jesús le dijo al ladrón que se arrepintió antes de morir, existen dos opciones: PRIMERA OPCIÓN.- Las diferentes versiones de la Biblia añaden palabras que Cristo no dijo en el original, con el propósito de enseñar la doctrina que las personas que mueren, van en forma directa al cielo: Luc 23:43: Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso le contestó Jesús (NVI); Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso (RV 1960); SEGUNDA OPCIÓN.- El ladrón que se hallaba en la cruz dirigió su oración a Cristo. “Acuérdate de mí cuando vinieres en tu reino”, dijo. Y al momento vino la respuesta: De cierto te digo hoy—mientras cuelgo de la cruz con humillación y sufrimiento—: tú estarás conmigo en el paraíso.” (PVGM 207). Esta interpretación concuerda con las palabras que Cristo le dijo a María, después de haber resucitado: “No me toques, porque aún no he subido al Padre” Juan 2:27).

CITA SELECTA:

“Al ser condenado por su crimen, el ladrón se había llenado de desesperación… El Espíritu Santo iluminó su mente y poco a poco se fue eslabonando la cadena de la evidencia. En Jesús, magullado, escarnecido y colgado de la cruz, vio al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. La esperanza se mezcló con la angustia en su voz, mientras que su alma desamparada se aferraba de un Salvador moribundo. “Señor, acuérdate de mí—exclamó,—cuando vinieres en tu reino.” (DTG 698).

ORACIÓN:

PADRE NUESTRO QUE HABITAS EN LOS CIELOS. TE DAMOS GRACIAS PORQUE TU IGLESIA TIENE LA CORRECTA INTERPRETACIÓN DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS. TE SUPLICAMOS QUE FORTALEZCAS NUESTRA FE PARA CREER EN LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS. POR JESÚS, AMÉN.

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