LEAMOS HOY 15 DE JULIO JUAN 10.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.” (Ver. 11).
juan 10:11
COMENTARIO HISTÓRICO DE JUAN 10.-
Durante la celebración de la fiesta de la dedicación, fiesta que fue instituida por Judas Macabeo, para conmemorar la purificación del templo de la profanación que hizo Antíoco Epífanes IV al sacrificar cerdos sobre el altar del holocausto. Estando Jesús, en el pórtico de Salomón, enseñó la metáfora del pastor. La figura del pastor era familiar al pensamiento judío, porque veían en su entorno a los pastores cuidando sus rebaños de ovejas. El Salmos 23, Jeremías 23; Ezequiel 34; y Zacarías 11, resaltan la preocupación que debe tener el pastor por sus ovejas. “Era costumbre en aquel país que los pastores cuidasen sus rebaños tanto de día como de noche. De día el pastor solía conducir las ovejas por bosques y colinas pedregosas hasta llegar a campos deliciosos de ricos pastos cerca del río”.
Al igual que las ovejas: 1) DISTINGAMOS LA VOZ DEL PASTOR.- La voz del pastor podemos escucharla cada día, cuando abrimos la Biblia y leemos sus instrucciones; 2) PERMITAMOS QUE EL PASTOR NOS GUÍE.- Repitamos con plena confianza: “Aunque ande en valles de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo”; 3) ACEPTEMOS EL SACRIFICIO QUE HIZO EL PASTOR POR SUS OVEJAS.- Jesús, el pastor divino, no solo guía a sus ovejas hacia pastos frescos, sino que dio su vida para que sus ovejas tengan vida eterna.
CITA SELECTA.-
“Por mucho que un pastor pueda amar a sus ovejas, Jesús ama aún más a sus hijos e hijas. No es solamente nuestro pastor; es nuestro “Padre eterno.” Y él dice: “Y conozco mis ovejas, y las mías me conocen. Como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre.” ¡Qué declaración! Es el Hijo unigénito, el que está en el seno del Padre, a quien Dios ha declarado ser “el hombre compañero mío;” y presenta la comunión que hay entre él y el Padre como figura de la que existe entre él y sus hijos en la tierra. Jesús nos ama porque somos el don de su Padre y la recompensa de su trabajo. Él nos ama como a hijos suyos. Lector, él te ama a ti. El Cielo mismo no puede otorgar nada mayor, nada mejor; por tanto, confía.”
(DTG 447).
OREMOS:
PADRE DE MISERICORDIA. TE PEDIMOS PERDÓN PORQUE NO HEMOS ESTADO ESCUCHANDO LA VOZ DEL PASTOR Y NO HEMOS PERMITIDO QUE NOS GUÍE. DECLARAMOS QUE DESDE HOY ESTAREMOS PRESTO A ESCUCHAR SU VOZ, Y PERMITIR QUE NOS GUÍE. POR JESÚS, AMÉN.