LEAMOS HOY 22 DE JULIO JUAN 17.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Para que todos sean uno; como tú, oh, Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.”
JUAN 17:21
COMENTARIO HISTÓRICO DE JUAN 17.-
La oración de capítulo, se considera como una de las oraciones más solemnes de la Biblia. Esta plegaria se la conoce como la “oración del Sumo Sacerdote”. La oración contiene los siguientes pedidos: 1) Que Él sea glorificado; 2) Que los apóstoles fueran santificados; 3) Intercesión por que aquellos que creerían por la palabra de los apóstoles; 4) Que la Iglesia se mantuviera unida; 5) Que sus seguidores estén con el Hijo para que conozcan su gloria.
Para que la unidad se pueda mantener a pesar de las diferentes culturas, razas y costumbres, debe primar la UNIDAD DE LA FE.- Mantengamos la creencia en los pilares fundamentales de nuestras creencias: 1) La deidad: Padre, Hijo, y Espíritu Santo; 2) La Biblia como la Palabra de Dios; 3) Cristo nuestro Salvador y Sumo Sacerdote; 4) Obediencia a los diez mandamientos; 5) Creencia en la segunda venida de Cristo para darnos vida eterna; 6) La Iglesia Adventista del Séptimo Día como iglesia remanente; 7) Cooperar con la predicación con nuestros recursos y tiempo; 8) Reconocer que nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo.
CITA SELECTA.-
“Cristo había concluido la obra que se le había confiado. Había glorificado a Dios en la tierra. Había manifestado el nombre del Padre. Había reunido a aquellos que habían de continuar su obra entre los hombres. Y dijo: “Yo soy glorificado en ellos. Y ya no estoy en el mundo, mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. ¡Padre Santo, guarda en tu nombre a aquellos que me has dado, para que ellos sean uno, así como nosotros lo somos!” “Más no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. Para que todos sean una cosa;… yo en ellos, y tú en mí, para que sean consumadamente una cosa; y que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado, como también a mí me has amado.” Así, con el lenguaje de quien tenía autoridad divina, Cristo entregó a su electa iglesia en los brazos del Padre. Como consagrado sumo sacerdote, intercedió por los suyos. Como fiel pastor, reunió a su rebaño bajo la sombra del Todopoderoso, en el fuerte y seguro refugio.”
(DTG 635).
ORACIÓN:
PADRE ETERNO. ALABAMOS Y ADORAMOS A TU HIJO, POR TODO LO QUE HIZO POR LA HUMANIDAD CUANDO ESTUVO EN LA TIERRA. LE AGRADECEMOS POR INCLUIRNOS EN SU ORACIÓN A TODOS LOS QUE CREERÍAMOS EN ÉL. TE PEDIMOS QUE MANTENGAS LA UNIDAD EN TU IGLESIA. POR JESÚS, AMÉN.