LEAMOS HOY 26 DE AGOSTO ROMANOS 3
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”.
romanos 3:23,24
COMENTARIO HISTÓRICO DE ROMANOS 3.
Pablo afirma que judíos y gentiles, somos culpables ante Dios, debido a nuestra condición pecaminosa. El argumento que, porque somos miembros de la iglesia, o que “no le hagamos mal a nadie”, no nos justifica para que no nos sintamos pecadores. Todos estamos separados de la gloria de Dios, por lo que estamos condenados a la muerte. Recibimos la salvación y el perdón de los pecados, en el momento que Cristo nos justifica, acreditando sus méritos salvíficos en nuestro favor. Todos pecaron, y estamos destituidos de la gloria de Dios (Rom 3:23). TODOS SOMOS PECADORES. Muchas veces pensamos que por el hecho que no hemos robado grandes suma de dinero, que no hemos cometido adulterio, o que no hemos quitado la vida a ningún ser humano, creemos que somos sin pecado y sin falta, sin embargo, TODOS SOMOS PECADORES, POR LO QUE NECESITAMOS SER JUSTIFICADOS. La justificación, es el acto legal judicial, por el cual, los méritos salvíficos de Cristo son acreditados a nuestro favor y somos declarados limpios de todo pecado.
CITA SELECTA.
“Declara la Palabra de Dios: “Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Romanos 3:23. “No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”. Romanos 3:12. Muchos están engañados acerca de la condición de su corazón. No comprenden que el corazón natural es engañoso más que todas las cosas y desesperadamente impío. Se envuelven con su propia justicia y están satisfechos con alcanzar su propia norma humana de carácter. Sin embargo, cuán fatalmente fracasan cuando no alcanzan la norma divina y, por sí mismos, no pueden hacer frente a los requerimientos de Dios. Podemos medirnos a nosotros por nosotros mismos, podemos compararnos entre nosotros mismos; quizá digamos que nos portamos tan bien como éste o aquél, pero la pregunta por la que se demandará una respuesta en el juicio es: ¿Llenamos los requisitos de las demandas del alto cielo? ¿Alcanzamos la norma divina? ¿Están en armonía nuestros corazones con el Dios del cielo?”
(MS 1:377).
ORACIÓN:
DIOS NUESTRO Y PADRE ETERNO. CONFESAMOS QUE SOMOS PECADORES, Y RECONOCEMOS QUE COMETEMOS ACTOS PECAMINOSOS EN ACTOS Y EN PENSAMIENTO. TE PEDIMOS QUE LO MÉRITOS SALVÍFICOS DE CRISTO, SE NOS ACREDITE PARA QUE SEAN JUSTIFICADOS Y PERDONADOS. POR JESÚS, AMÉN.