APOCALIPSIS 20 – 11 ENERO 2022

COMPRENSIÓN DEL MILENIO


VERSÍCULO PARA MEMORIZAR

“Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.” (Ver. 20)

COMENTARIO HISTÓRICO – APOCALIPSIS CAPÍTULO 20

Los acontecimientos descritos en este capítulo, siguen inmediatamente a los que se han presentado en el capítulo anterior: 1) El milenio, que se inicia con la ascensión de los santos al cielo; 2) Juicio final a Satanás; 3) Juicio verificativo por los santos en el cielo, para corroborar el fallo divino sobre los impíos.

EVENTOS PREVIOS AL INICIO DEL MILENIO.- Segunda venida de Cristo; primera resurrección de los muertos que descansaron confiando en Cristo; los santos vivos son transformados; los resucitados y los transformados ascienden a los cielos; los impíos que estaban vivos en el momento del regreso de Jesús, mueren con el resplandor de su presencia; y Satanás es “atado” porque no tendrá a quién tentar.

MILENIO.- Los redimidos reinan con Cristo mil años, y los salvos verifican los libros, para conocer las causas porque los impíos no se salvaron.

FIN DEL MILENIO.- Desciende la santa ciudad junto con los redimidos, sobre el monte de los olivos; resucitan los impíos de todas las generaciones; Satanás es soltado para preparar un ejército como la arena del mar, para atacar la santa ciudad; destrucción de Satanás, sus ángeles y los pecadores; la tierra es renovada y comienza la eternidad.

CITA SELECTA – HISTORIA DE LA REDENCIÓN, P.436

“Después que perezcan todos los que engañó, el enemigo continuará viviendo para sufrir por mucho tiempo más. Cuando terminó el juicio de los impíos muertos, al final del milenio, Jesús salió de la ciudad seguido por los santos y una comitiva de ángeles. Descendió sobre una gran montaña que, tan pronto como él posó los pies en ella, se partió convirtiéndose en una dilatada llanura. Entonces alzamos los ojos y vimos la grande y hermosa ciudad con doce cimientos y doce puertas, tres en cada lado, y un ángel en cada una. Exclamamos: “¡La ciudad! ¡La gran ciudad! Está descendiendo del cielo, de Dios”. Y bajó con todo su esplendor y deslumbrante gloria, y se asentó en la vasta llanura que Jesús había preparado para ella”.

(HR 436).

ORACIÓN

PADRE ETERNO. TE PEDIMOS QUE, SI VAMOS A DESCANSAR ANTES DE TU VENIDA, QUE NUESTROS NOMBRES ESTÉN EN EL LIBRO DE LA VIDA. Y SI ESTAMOS VIVOS PARA CUANDO TU HIJO REGRESE, QUE PODAMOS SER TRANSFORMADOS PARA VIDA ETERNA. POR JESÚS, AMÉN.

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