APRENDER A ASIRNOS DE DIOS PARA OBTENER SU BENDICIÓN
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
“Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices” (Ver. 26).
COMENTARIO HISTÓRICO – CAPÍTULO 32 DE GÉNESIS
Al comenzar el retorno a Canaán junto con sus esposas, hijos, criados y ganado, Jacob recibe la visión de un grupo de ángeles que le hacen compañía. Esta escena le recordó el sueño que había tenido en Betel y su oprimido corazón se iluminó de esperanza. Para prevenir un ataque sorpresivo por parte de su hermano Esaú, divide el campamento en dos para cuidar a las esposas e hijos. Además, para congraciarse con su hermano mayor, Jacob le envió un saludo y lo trata de “señor” y él se presenta como “siervo”. Además, le envía una gran cantidad de animales para conseguir su magnanimidad y perdón. Los mensajeros retornan con la noticia alarmante que Esaú venía a su encuentro con una escolta de 400 hombres, suficiente para convencer a Jacob que corre peligro de aniquilación. Después de pasar el arroyo de Jaboc, Jacob queda solo; en medio de la oscuridad, se encuentra con un desconocido y se traban en una pelea para salvar su vida luchando hasta el amanecer.
Cuando Jacob percibe que está peleando con un ser celestial, cambia de estrategia:
- ORÓ.- Ante la inminencia de una destrucción, Jacob acudió a la oración: a) Clama por el cumplimiento del cuidado que Dios le había prometido; b) confiesa que es indigno de recibir bendiciones divinas; c) reconoce que cuando cruzó el río Jordán, solo tenía su bastón. Sin embargo, ahora tiene dos campamentos de personas y mucho ganado; d) pide que lo libre del poder de su hermano y así pueda salvar a toda su descendencia.
- LUCHA Y VENCE.- Esa noche Jacob se queda solo con la angustia e incertidumbre, cuando siente una mano fuerte sobre él, y este, pensando que es un enemigo, lucha para salvar su vida. Cuando este personaje con un toque le dislocó la cadera, percibió que era un ser celestial y le suplica: “No te dejaré sino me bendices”. El ángel lo consagra y le cambia de nombre de Jacob (suplantador) a Israel que significa vencedor y gobernador.
CITA SELECTA – PATRIARCAS Y PROFETAS, pág. 197
“Jacob “venció al ángel, y prevaleció”. Por su humillación, su arrepentimiento y la entrega de sí mismo, este pecador y el estado mortal prevaleció ante la Majestad del cielo. La historia de las promesas de Dios, y el corazón del amor infinito no pudo ser desagradable”.
ORACIÓN
PADRE NUESTRO, RECONOCEMOS QUE POR TU AMOR Y MISERICORDIA NOS TIENES CON VIDA Y QUE SOMOS INDIGNOS DE RECIBIR TUS BENDICIONES. TE SUPLICAMOS QUE NUESTRAS ORACIONES SEAN ESCUCHADAS Y QUE PUEDAS SOLUCIONAR NUESTROS PROBLEMAS DE LA MANERA QUE SOLO TÚ SABES HACER. POR JESÚS, AMÉN.