ACEPTEMOS POR FE QUE LAS ADVERSIDADES QUE DIOS PERMITE, SON PARA PREPARARNOS PARA EL FUTURO
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
“Ellos le dijeron: Hemos tenido un sueño, y no hay quien lo interprete. Entonces les dijo José: ¿No son de Dios las interpretaciones? Contádmelo ahora” (Ver. 8).
COMENTARIO HISTÓRICO – CAPÍTULO 40 DE GÉNESIS
Dios permitió que José llegara a la casa de Potifar para que aprendiera cómo se administraba una casa que tenía muchos recursos, y luego aplicar esos principios en mayor escala en todo Egipto. De igual manera, Dios permitió que José llegara a caer preso y así saber cómo manejar los pocos recursos que obtenía en la cárcel, y de esta manera estar preparado para ejecutar esos principios de economía, cuando vinieran los siete años de sequía en Egipto.
Además, Dios envió sueños a los sirvientes del faraón para que José, con la ayuda de la revelación divina, pudiera interpretar el fatal destino del panadero y la restitución del copero a su anterior puesto. Es necesario resaltar que José solicitó al segundo que intercediera a su favor ante el Faraón por su libertad y volver a la casa de su padre. Sin embargo, la Biblia dice que estuvo dos años más en prisión para demostrarle a José que saldría libre no por influencia humana, sino por su poder divino. Dios tenía un mejor plan para la vida del joven, pero faltaba que se cumpla el tiempo asignado.
CITA SELECTA – PATRIARCAS Y PROFETAS Pág. 194
“Al principio, José fue tratado con gran severidad por sus carceleros. El salmista dice: “Afligieron sus pies con grillos; en cárcel fue puesta su persona. Hasta la hora en que se cumplió su palabra, el dicho de Jehová lo probó”. Salmos 105:18, 19. Pero el verdadero carácter de José resplandeció, aun en la oscuridad del calabozo. Mantuvo firmes su fe y su paciencia; los años de su fiel servicio habían sido compensados de la manera más cruel; no obstante, esto no lo transformó en una persona sombría ni desconfiada. Tenía la paz que emana de una inocencia consciente, y confió su caso a Dios. No caviló en los perjuicios que sufría, sino que olvidó sus penas y trató de aliviar las de los demás. Encontró un trabajo que hacer, aun en la prisión. Dios lo estaba preparando en la escuela de la aflicción, para que fuera de mayor utilidad, y no rehusó someterse a la disciplina que necesitaba. En la cárcel, presenciando los resultados de la opresión y la tiranía, y los efectos del crimen, aprendió lecciones de justicia, solidaridad y misericordia que lo prepararían para ejercer el poder con sabiduría y compasión”.
ORACIÓN
PADRE ETERNO, TE PEDIMOS PERDÓN PORQUE EN MUCHAS OCASIONES NO ENTENDEMOS LA FORMA EN QUE DIRIGES NUESTRO DESTINO. RENOVAMOS NUESTRA FE EN TU PODER Y ENTREGAMOS NUESTRAS VIDAS PARA SE CUMPLA TU VOLUNTAD EN CADA UNO DE NOSOTROS. POR JESÚS, AMÉN.