COMPRENDER LA “LEY DEL TALIÓN”
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
“Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe” (Vers. 24, 25).
COMENTARIO HISTÓRICO - CAPÍTULO 21 DE ÉXODO
Con el propósito de establecer normas que rigieran la vida cotidiana de la sociedad israelita, Dios le entregó a parte de los diez mandamientos, las primeras leyes civiles:
- Las normas para la esclavitud hebrea era el código más humanitario de los de su época. “Siendo que ellos mismos habían sido siervos poco antes, y ahora que iban a tener siervos, debían guardarse de dar rienda suelta al espíritu de crueldad que los había hecho sufrir a ellos bajo sus amos egipcios”. El recuerdo de su propia amarga servidumbre debía capacitarlos para comprender la situación del siervo para ser bondadosos y compasivos, y tratar a los otros como ellos quisieran ser tratados” (PP., p. 372);
- La segunda norma es la llamada “ley del talión”. Esta palabra proviene del latín: “talionis” que significa «idéntico» o «semejante» de donde se deriva la palabra castellana “tal”: principio jurídico de justicia retributiva en el que la norma imponía un castigo igual al penitente según el delito que había cometido y se imponía un límite al castigo y la venganza, por ejemplo, si a alguien le cortaban un dedo y este quería vengarse del agresor, solo podía amputar el mismo dedo al victimario. La expresión más conocida de la ley del talión es el pasaje bíblico “ojo por ojo, diente por diente” (Mat. 5:38) citada por Jesús y hace un llamado a pagar bien por mal.
CITA SELECTA - DISCURSO MAESTRO DE JESUCRISTO, PÁG.62
“Constantemente surgían ocasiones de provocación para los judíos en su trato con la soldadesca romana… Las fricciones entre el pueblo y los soldados eran frecuentes, lo que acrecentaba el odio popular. El pueblo miraba ansiosamente a Cristo, esperando que él fuese quien humillaría el orgullo de Roma… Es verdad que la regla “ojo por ojo, diente por diente”, se hallaba entre las leyes dictadas por Moisés; pero era un estatuto civil. Nadie estaba justificado para vengarse, porque el Señor había dicho: “No digas: Yo me vengaré”. “No digas: Como me hizo, así le haré”. “Cuando cayere tu enemigo, no te regocijes”. “Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan, y si tuviere sed, dale de beber agua” (Rom. 12: 19-21).
ORACIÓN
AMANTE PADRE CELESTIAL, TE PEDIMOS PERDÓN PORQUE HEMOS ESTADO ACTUANDO CON LA ANTIGUA “LEY DEL TALIÓN”. TE PEDIMOS QUE NUESTROS DESEOS DE VENGANZA SEAN REEMPLAZADAS POR LA LEY DEL AMOR Y DEL PERDÓN. POR JESÚS, AMÉN.