EXPLICACIÓN DE LA LEY DEL TALIÓN
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
“Fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente. Sufrirá en carne propia el mismo daño que haya causado” (Ver. 20).
COMENTARIO HISTÓRICO - CAPÍTULO 24 LEVÍTICO
Este capítulo tiene dos secciones:
1.Instrucciones sobre el servicio diario en el santuario: El candelabro debía iluminar en forma permanente el lugar santo y santísimo, por eso se requería una atención diaria. Por primera vez se da el peso que debía tener cada uno de los doce panes que se colocaban sobre la mesa de la proposición, cada pan debía pesar cuatro kilos, y se los cambiaba cada sábado;
2.La ley del talión era un código para los jueces, para que no se excedan no una ratificación de una venganza personal. En efecto, lo que decía era que el castigo debía ser acorde al delito, pero no debía ir más allá. El término talión deriva de la palabra latina talis que significa idéntico o semejante, de modo que no se refiere a una pena equivalente sino a una pena idéntica. La Ley del Talión fue una normativa innovadora para su tiempo, porque imponía a los jueces que el castigo no debía sobrepasar a la falta. La historia reconoce que este principio constituye el primer intento por establecer una proporcionalidad entre el daño recibido en un crimen. En el sermón del monte, Cristo desafío a sus seguidores a ir más allá de la ley del talión, enseñando que la venganza se debe dejar en las manos de Dios, y que debemos amar a nuestros enemigos.
CITA SELECTA - DISCURSO MAESTRO DE JESUCRISTO (Pág. 62).
“Es verdad que la regla “ojo por ojo, diente por diente”, se hallaba entre las leyes dictadas por Moisés; pero era un estatuto civil. Nadie estaba justificado para vengarse, porque el Señor había dicho: “No digas: Yo me vengaré”. “No digas: Como me hizo, así le haré”. “Cuando cayere tu enemigo, no te regocijes”. “Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan, y si tuviere sed, dale de beber agua”. Toda la vida terrenal de Jesús fue una manifestación de este principio. Para traer el pan de vida a sus enemigos, nuestro Salvador dejó su hogar en los cielos. Aunque desde la cuna hasta el sepulcro lo abrumaron las calumnias y la persecución, Jesús no les hizo frente sino expresando su amor perdonador. Por medio del profeta Isaías, dice: “Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos”.
ORACIÓN
DIOS TODOPODEROSO, TE SUPLICAMOS QUE TRANSFORMES NUESTRA NATURALEZA VENGATIVA Y QUE PONGAS UN NUEVO CORAZÓN PARA QUE PODAMOS AMAR INCLUSO A NUESTROS ENEMIGOS. POR JESÚS, AMÉN.