¿CÓMO CONSEGUIRÍAN TANTOS ANIMALES PARA OFRECERLOS A DIOS?
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
“Habló Jehová a Moisés, diciendo: Manda a los hijos de Israel, y diles: Mi ofrenda, mi pan con mis ofrendas encendidas en olor grato a mí, guardaréis, ofreciéndomelo a su tiempo” (Vers. 1, 2).
COMENTARIO HISTÓRICO - CAPÍTULO 28 DE NÚMEROS
Siendo que Israel se encontraba en las fronteras de la tierra prometida, Dios les repite que, si ellos son fieles a sus mandatos, Él los colmaría de abundantes bendiciones. Sin contar los sacrificios individuales por expiación, acción de gracia, votos, purificación y perdón de pecados, según algunos eruditos, la sumatoria de los sacrificios que se realizarían en un año en todas las fiestas anuales por parte de la congregación de Israel serían: 113 novillos, 32 carneros, 14 machos de cabríos y 1,086 corderos. Todos los sacrificios serían ofrecidos con grandes cantidades de harina, aceite y vino.
Ante la interrogante: ¿De dónde conseguirían tantos animales? La respuesta de fe era que Dios les daría victorias en las guerras, fructificaría la tierra, multiplicaría el ganado y las riquezas del pueblo, para que, de esa gran abundancia, puedan agradecer a Dios con los ofrecimientos de holocaustos y ofrenda. Es necesario recordar, que todo el sistema de sacrificios, servían para prefigurar el sacrificio que Cristo haría en la cruz, al morir por todos nosotros y poder otorgarnos la salvación eterna.
CITA SELECTA - CONSEJOS MAYORDOMÍA CRISTIANA, PÁG. 209
“Todo lo que hacemos debemos hacerlo voluntariamente. Debemos llevar nuestras ofrendas con gozo y gratitud, diciendo al entregarlas: De lo recibido de tu mano te damos voluntariamente. El servicio más costoso que podamos prestar resulta insignificante cuando lo comparamos con el don que Dios hizo a nuestro mundo. Cristo es un don cada día. Dios lo dio al mundo y benignamente toma los dones que ha confiado a sus instrumentos humanos para el adelantamiento de su obra en el mundo… Si hemos dado nuestro corazón a Jesús, le traeremos también nuestros donativos. Nuestro oro y plata, nuestras posesiones terrenales más preciosas, nuestros dones mentales y espirituales más elevados serán dedicados libremente a Aquel que nos amó y se dio a sí mismo por nosotros”.
ORACIÓN
DIOS ETERNO, ALABAMOS TU NOMBRE PORQUE NOS BENDICE EN FORMA ABUNDANTE. TE PEDIMOS QUE TOQUES NUESTRO INTERIOR PARA PODER DEVOLVERTE LOS DIEZMOS Y LAS OFRENDAS EN GRATITUD A TU AMOR. POR JESÚS, AMÉN.