APRENDER A PEDIR LO QUE CONVIENE
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “¡Ah, si Dios me concediera lo que pido! ¡Si Dios me otorgara lo que anhelo!”
JOB 6;8
COMENTARIO HISTÓRICO
Aunque Job pide a Dios que le conceda su pedido, debemos recordar que no siempre Dios concede lo que le pedimos. En la desesperación, producto de las pruebas y el sufrimiento, Job le pide a Dios que le conceda como regalo la muerte.
¿Qué hubiera sucedido si Dios le otorgaba lo que pidió y le hubiese quitado la vida? Se hubiera perdido lo siguiente:
1) No hubiéramos tenido el mensaje animador: “Yo sé que mi redentor vive”;
2) No habría quién interceda ante Dios por sus amigos;
3) No hubiéramos conocido el final feliz de la restauración de Job.
Apreciado amigo y amiga, ¿Estamos pidiendo a Dios lo apropiado y lo mejor para nuestra vida y la de nuestras familias? Muchas veces, no sabemos cómo pedir, por eso, recordemos esta promesa bíblica: “Y asimismo también el Espíritu nos ayuda en nuestra flaqueza; porque orar como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu demanda por nosotros con gemidos indecibles” Rom 8:26.
Los ejemplos registrados en la Biblia demuestran tres respuestas:
1) Dios a veces dice NO, como le dijo a Pablo: “Tres veces le rogué al Señor que me la quitara; pero él me dijo: Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad» 2 Cor 12:8;
2) Dios a veces dice ESPERA, y esta espera puede durar mucho tiempo: “Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado” Dan 8:13, 14;
3) Dios también dice SÍ, y este sí es inmediato: “Y al regresar a casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo”. Luc 7:10.
CITA SELECTA
“Es tan esencial y conveniente para nosotros orar tres veces al día, como lo fue para Daniel. La oración es la vida del alma; el fundamento para el crecimiento espiritual. Y podemos dar testimonio de esta verdad en nuestro hogar, ante nuestra familia y ante todas las personas con las que nos relacionamos. Y cuando nos encontremos con nuestros hermanos en la iglesia, hablémosles de la necesidad de mantener abierto el canal de comunicación entre Dios y el alma. Digámosles que, si encuentran tiempo y palabras para orar, el Señor encontrará respuesta a sus peticiones. Exhortemos a los hermanos a orar y a no descuidar sus deberes religiosos. Debemos pedir para recibir; buscar para hallar; llamar para que la puerta se abra”. (HD 79).
ORACIÓN
PADRE, ENSÉÑANOS A ORAR PARA PEDIR LO QUE CONVIENE, Y QUE TU SANTO ESPÍRITU PERFECCIONE NUESTRAS ORACIONES PARA QUE SEAN ESCUCHADAS. POR JESÚS, AMÉN.