SALMO 50 – 25 JUNIO 2023

LECCIÓN: ACTOS HUMANOS Y RESPUESTA DIVINA


VERSÍCULO PARA MEMORIZAR:

“Invócame en el día de la angustia; yo te libraré y tú me honrarás» (SALMO 50:15).


COMENTARIO HISTÓRICO DE SALMOS 50

El salmo 50 es una poesía didáctica que une lo sapiencial con la enseñanza profética. Este salmo se lo entonaba durante la ceremonia de la renovación del pacto entre Jehová y su pueblo. En el versículo 15, se presentan dos actos humanos, y un acto realizado por Dios.

PRIMER ACTO HUMANO: INVOCAR EL NOMBRE DE DIOS. – En todas circunstancias debemos clamar el nombre de Dios:

1) Cuando estamos atravesando adversidades;

2) Cuando hemos recibido bendiciones inesperadas de los cielos;

3) Cuando nuestros seres amados enferman o descansan;

4) Cuando tenemos alternativas y no conocemos cuál es la conveniente. Recordemos que a Dios le agrada escuchar a sus hijos, por eso dice: “Invócame en el día de la angustia”.

DIOS PROMETE: TE LIBRARÉ.- Repasemos las promesas que hemos estudiado de los salmos:

1) Dios protege nuestra alma de la muerte eterna;

2) Dios nos reconforta en las aflicciones;

3) Jehová nos libra del poder los impíos;

4) Dios nos libra de los días malos.

SEGUNDO ACTO HUMANO: HONRAREMOS A DIOS. – En primer lugar, la mejor forma de honrar a Dios es CONFIAR en Él, aun CUANDO NO ENTENDAMOS la forma en que Él nos trata. En segundo lugar, lo honramos cuando expresamos GRATITUD por las abundantes e inmerecidas bendiciones que recibimos de su presencia.

CITA SELECTA

“Mientras el mundo progresa en la impiedad, ninguno de nosotros necesita hacerse la ilusión de que no tendrá dificultades. Pero son esas mismas dificultades las que nos llevan a la cámara de audiencias del Altísimo. Podemos pedir consejo a Aquel que es infinito en sabiduría.

El Señor dice: “Invócame en el día de la angustia”. (Salmo 50:15) Él nos invita a presentarle lo que nos tiene perplejos y lo que hemos menester, y nuestra necesidad de la ayuda divina. Nos aconseja ser constantes en la oración. Tan pronto como las dificultades surgen, debemos dirigirle nuestras sinceras y fervientes peticiones. Nuestras oraciones importunas evidencian nuestra vigorosa confianza en Dios. El sentimiento de nuestra necesidad nos induce a orar con fervor, y nuestro Padre celestial es movido por nuestras súplicas” (PALABRAS DE VIDA DEL GRAN MAESTRO, P. 136).

ORACIÓN:

INVOCAMOS TU NOMBRE, PARA QUE NOS LIBRES DE LAS DUDAS, Y QUE NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN. QUE CUANDO ESTEMOS PASANDO POR ANGUSTIAS Y ANSIEDADES PODAMOS SENTIR TU PRESENCIA. POR JESÚS, AMÉN. 

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