DESAFÍO: MOSTRAR LOS CAMBIOS DE UNA CONVERSIÓN VERDADERA

LEAMOS HOY 30 DE JUNIO LUCAS 19.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.” (Ver. 8).

LUCAS 19:8

COMENTARIO HISTÓRICO DE LUCAS 19.-

Jesús se dirigía a Jerusalén, y pasó por la ciudad de Jericó. En esa ciudad se encontraba Zaqueo, quien era jefe de los publicanos, quienes eran los encargados de cobrar los impuestos. Lucas menciona que Zaqueo era bajo de estatura, y siendo que no era apreciado por la población, le sería imposible ubicarse en un lugar para poder ver al Maestro, por lo que decidió subirse a un árbol de sicómoro para poder verlo. Cuando Jesús lo vio, le dijo:  “Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa”. Desde el momento que Zaqueo se encontró con Jesús, mostró una transformación.

Nosotros también debemos: 1) MOSTRAR UN CAMBIO.- “Ningún arrepentimiento que no obre una reforma es genuino. La justicia de Cristo no es un manto para cubrir pecados que no han sido confesados ni abandonados”; 2) RESTITUIR LO ADQUIRIDO EN FORMA DESHONESTA.- Si hemos perjudicado a otros en cualquier transacción comercial injusta, si nos hemos extralimitado en el comercio o defraudado a algún hombre, aun dentro del marco de la ley, deberíamos confesar nuestro agravio y hacer restitución de lo sustraído.

CITA SELECTA.-

“Las calles estaban atestadas, y Zaqueo, que era de poca estatura, no iba a ver nada por encima de las cabezas del gentío. Nadie le daría lugar; así que, corriendo delante de la multitud hasta donde un frondoso sicómoro extendía sus ramas sobre el camino, el rico recaudador de impuestos trepó a un sitio entre las ramas desde donde podría examinar a la procesión que pasaba abajo. Mientras el gentío se aproximaba en su recorrido, Zaqueo escudriñaba con ojos anhelantes para distinguir la figura de Aquel a quien ansiaba ver. Repentinamente, bajo el sicómoro, un grupo se detuvo, la compañía que iba adelante y la que iba atrás hicieron alto, y miró arriba Uno cuya mirada parecía leer el alma. Casi dudando de sus sentidos, el hombre que estaba en el árbol oyó las palabras: “Zaqueo, date priesa, desciende, porque hoy es necesario que pose en tu casa.”

(DTG 507).

ORACIÓN:

DIOS NUESTRO Y PADRE ETERNO. TE AGRADECEMOS PORQUE ESTÁS DISPUESTO A BUSCARNOS EN CUALQUIER LUGAR DONDE NOS ENCONTREMOS. TE PEDIMOS QUE, AL ENCONTRARNOS CON TU HIJO AMADO, TENGAMOS UN CAMBIO GENUINO Y RESTITUYAMOS LO DESHONESTO. POR JESÚS, AMÉN.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio