LEAMOS HOY 1 DE JULIO LUCAS 20.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Muéstrenme una moneda romana. ¿De quién son esta imagen y esta inscripción? —Del césar —contestaron. —Entonces denle al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.”
LUCAS 20:24,25
COMENTARIO HISTÓRICO DE LUCAS 20.-
Los líderes judíos quisieron entrampar a Jesús, con la pregunta si era lícito dar impuestos al césar. Si Jesús decía que no se debía pagar los impuestos al imperio romano, sería acusado de rebelión y ejecutado como sedicioso. Si decía que se debía dar los impuestos a Roma, hubiera sido acusado de pro romano, y ser considerado enemigo de los judíos. El denario de plata llevaba la imagen de César de un lado y tenía la inscripción “Tiberio César Augusto, hijo del divino Augusto, sumo sacerdote”. Si la gente usaba las monedas de César, tenía la obligación de pagarle lo que se le debía, y cumplir sus obligaciones con Dios. La respuesta de Cristo no era evasiva, sino una respuesta sabia.
DEBEMOS TENER EQUILIBRIO EN LA OBEDIENCIA.- La ley de Dios y las leyes humanas deben ir paralelas como los rieles del tren y ambas deben ser obedecidas, con el mismo espíritu y rigurosidad. Sin embargo, cuando las leyes humanas se oponen o contradicen las leyes divinas, el cristiano tiene que obedecer a “Dios antes que a los hombres”.
CITA SELECTA.-
Las palabras del Salvador: “Dad… lo que es de Dios, a Dios,” eran una severa reprensión para los judíos intrigantes. Si hubiesen cumplido fielmente sus obligaciones para con Dios, no habrían llegado a ser una nación quebrantada, sujeta a un poder extranjero. Ninguna insignia romana habría ondeado jamás sobre Jerusalén, ningún centinela romano habría estado en sus puertas, ningún gobernador romano habría regido dentro de sus murallas. La nación judía estaba entonces pagando la penalidad de su apartamiento de Dios. La respuesta de Cristo no era una evasiva, sino una cándida respuesta a la pregunta. Teniendo en su mano la moneda romana, sobre la cual estaban estampados el nombre y la imagen de César, declaró que, ya que estaban viviendo bajo la protección del poder romano, debían dar a ese poder el apoyo que exigía mientras no estuviese en conflicto con un deber superior. Pero mientras se sujetasen pacíficamente a las leyes del país, debían en toda oportunidad tributar su primera fidelidad a Dios.”
(DTG 554).
ORACIÓN:
PADRE NUESTRO. TE SUPLICAMOS QUE NOS AYUDES PARA QUE SEAMOS BUENOS CIUDADANOS OBEDECIENDO LAS LEYES DE LOS PAÍSES DONDE VIVIMOS. Y QUE NOS AYUDES A OBEDECER LAS LEYES DIVINAS. POR JESÚS, AMÉN.