LEVÍTICO 16 – 29 ABRIL 2022

ESTAR LISTOS PARA EL DÍA DE LA EXPIACIÓN

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR

“Y hará la expiación por el santuario santo, y el tabernáculo de reunión; también hará expiación por el altar, por los sacerdotes y por todo el pueblo de la congregación” (Vers. 33).

COMENTARIO HISTÓRICO - CAPÍTULO 16 LEVÍTICO

El día de la expiación, se iniciaba con la presentación de un becerro por parte del sumo sacerdote para su expiación y el de su familia, y un carnero para el holocausto. El pueblo proveía de dos machos de cabríos y se echaba suerte sobre ellos, “una suerte por Jehová, y otra suerte por Azazel”. El macho cabrío sobre el cual caía la primera suerte debía ofrecerse como expiación por el pecado del pueblo. El sumo sacerdote debía de llevar la sangre más allá del velo, y rociarla sobre el propiciatorio, y sobre todos los muebles del tabernáculo: “Así purificará el santuario, a causa de las impurezas de los hijos de Israel, de sus rebeliones y de todos sus pecados.  De la misma manera hará también con el Tabernáculo de reunión, que está entre ellos en medio de sus impurezas” (Lev. 16:12).

Después de haber purificado todo el santuario, el sumo sacerdote ponía sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo y confesaba sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados. Así los pondrá sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por medio de un hombre destinado para esto… Únicamente después de haberse alejado al macho cabrío de esta manera, se consideraba el pueblo libre de la carga de sus pecados”.

En la actualidad, estamos viviendo el día tipológico de la Expiación, por lo que debemos confesar nuestros pecados para recibir la intercesión de Cristo, nuestro gran sumo sacerdote.

CITA SELECTA - CRISTO EN SU SANTUARIO (Pág. 122)

“Estamos viviendo ahora en el gran Día de la Expiación. Cuando en el servicio típico el sumo sacerdote hacia la expiación por Israel, todos debían afligir sus almas por medio del arrepentimiento de sus pecados y la humillación ante el Señor, si no querían verse separados del pueblo. De la misma manera, todos los que desean que sus nombres sean conservados en el libro de la vida, deben ahora, en los pocos días que les quedan de este tiempo de gracia, afligir sus almas ante Dios con verdadero arrepentimiento y dolor por sus pecados. Hay que escudriñar honda y sinceramente el corazón. Hay que extirpar el espíritu liviano y frívolo al que se entregan tantos cristianos de profesión”.

ORACIÓN

DIOS ETERNO, MUCHAS GRACIAS POR LA SIMBOLOGÍA DEL DÍA DE LA EXPIACIÓN, DONDE NOS MUESTRAS LA FORMA EN QUE CRISTO POR SU SACRIFICIO Y SANGRE DERRAMADA, NOS PERDONA DE NUESTROS PECADOS. POR JESÚS, AMÉN. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio