INTERROGANTE: ¿TENEMOS ANCLADA NUESTRAS ESPERANZAS EN CRISTO NUESTRO SUMO SACERDOTE?
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
“Tenemos como firme y segura ancla del alma una esperanza que penetra hasta detrás de la cortina del santuario, hasta donde Jesús, el precursor, entró por nosotros, llegando a ser sumo sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.” (Vers. 19, 20).
COMENTARIO HISTÓRICO DE HEBREOS 6
La primera sección del capítulo es una advertencia contra la regresión en la carrera cristiana, una amonestación para no caer en la apostasía, y a mantenerse unido a Cristo, que es nuestra garantía del pacto hecho entre Dios y Abrahán. Dicha promesa se extiende a toda la humanidad: “En ti serán benditas todas las familias de la tierra.” Gén 22:18. En segundo lugar, Pablo motiva a su audiencia a fijar el ancla de la esperanza en el lugar santísimo del santuario celestial, donde Cristo, nuestro Sumo Sacerdote intercediendo por nuestra salvación.
CITA SELECTA
“En medio de todas sus pruebas, que nunca fueron plenamente reveladas a los demás, usted contó con un Amigo que nunca le falló, que le había dicho: “Estoy contigo siempre, hasta el fin del mundo”. Cuando estuvo en la tierra, siempre se sintió conmovido por el dolor humano. Pero, aunque ahora se encuentra junto a su Padre, y lo adoran los ángeles que obedecen prestamente sus mandatos, su corazón, que amó, se compadeció y simpatizó, no ha cambiado. Sigue siendo un corazón cuya ternura es inmutable. Ese mismo Jesús conoce todas sus pruebas, y no la ha dejado sola para que luche contra las tentaciones, combata el mal y sea finalmente aplastada por las cargas y los pesares. Por medio de sus ángeles susurró a su oído: “No temas; estoy contigo”. “Yo soy… el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos”. Apocalipsis 1:17-18. “Conozco tus pesares; los he soportado. Conozco tus luchas; las he experimentado. Conozco tus tentaciones; las he tenido que enfrentar. He visto tus lágrimas; yo también he llorado. Tus esperanzas terrenales están destruidas, pero levanta la vista por la fe, entra detrás del velo, y ancla allí tus esperanzas. Tendrás la eterna seguridad de que puedes contar con un Amigo más íntimo que un hermano”. (TI 2: 244).
TESTIMONIOS PARA LA IGLESIA, T.2, P.244
OREMOS
DIOS NUESTRO Y PADRE ETERNO. TE SUPLICAMOS QUE PROTEJAS A TU PUEBLO PARA NO CAER EN NINGUNA CLASE DE APOSTASÍA. CLAMAMOS PARA QUE LAS PROMESAS HECHAS A ABRAHÁN SE CUMPLAN EN NUESTRO FAVOR, Y QUE NUESTROS PEDIDOS LLEGUEN AL LUGAR SANTÍSIMO, DONDE SE ESTÁ INTERCEDIENDO POR NUESTROS PECADOS. POR JESÚS, AMÉN.