ADMIREMOS EL SANTUARIO TERRENAL, PARA DISFRUTAR DEL SANTUARIO CELESTIAL
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
“También hizo la fuente de bronce y su base de bronce, de los espejos de las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión” (Ver. 8).
COMENTARIO HISTÓRICO - CAPÍTULO 38 DE ÉXODO
A la entrada del atrio o patio del santuario se encontraba EL ALTAR DE LOS HOLOCAUSTOS. El altar era cuadrado, de dos metros con treinta centímetros por lado, y de un metro con treinta centímetros de alto, era hueco, de madera de acacia y recubierto de bronce, tenía una rejilla era de bronce, donde se colocarían los animales sacrificados. Los animales que se ofrecerían en el altar eran: becerro, buey, oveja, cordero, carnero, macho cabrío, cabra, tórtolas y palomas.
El segundo mueble que se encontraba en el atrio era LA FUENTE DE BRONCE, que fue hecho de los espejos donados por las mujeres. El único mobiliario del santuario que Dios no dio las medidas fue de la fuente de bronce, que servía para que los sacerdotes se lavaran las manos y los pies antes de entrar al lugar santo o santísimo. En resumen, para la construcción del santuario y su mobiliario se usaron 965 kilos de oro; 3,319 kilos de plata; y 2.326 kilos de bronce.
CITA SELECTA - PATRIARCAS Y PROFETAS, PÁG. 317
“No hay palabras que puedan describir la gloria de la escena que se veía dentro del santuario, con sus paredes doradas que reflejaban la luz de los candeleros de oro, los brillantes colores de las cortinas ricamente bordadas con sus relucientes ángeles, la mesa y el altar del incienso refulgentes de oro… Cuando se terminó, Moisés examinó toda la obra de los constructores, comparándola con el modelo que se le enseñó en el monte y con las instrucciones que había recibido de Dios. “Cuando Moisés vio toda la obra, y que la habían hecho como Jehová había mandado, los bendijo”. Con anhelante interés las multitudes de Israel se agolparon para ver el sagrado edificio. Mientras contemplaban la escena con reverente satisfacción, la columna de nube descendió sobre el santuario, y lo envolvió. Con profunda emoción, el pueblo vio la señal de que la obra de sus manos era aceptada. Una solemne reverencia se apoderó de todos. Pero la alegría de sus corazones se manifestó en lágrimas de felicidad, y susurraron fervientes palabras de gratitud porque Dios había condescendido a morar con ellos”.
ORACIÓN
PADRE NUESTRO, RECONOCEMOS QUE POR SER NUESTRO ÚNICO DIOS TE MERECES NUESTRA ADORACIÓN, ALABANZA Y NUESTRAS OFRENDAS. QUE PODAMOS CONSTRUIR TEMPLOS QUE SEAN DE TU BENEPLÁCITO. POR JESÚS, AMÉN.